
Testimonios
No
me enseñaron que existía un plan de regeneración, la verdad esta palabra
nunca la había entendido, pero descubrí el valor que hay en gloriarse en las
debilidades.
Mi
debilidad es la baja estima. Durante años me había refugiado en las cosas que
poseía y el valor que me daban las opiniones de otros y no la que Dios tenía
de mi. Cuando caía en errores pensaba que Dios me rechazaba. Ahora se que Dios
me muestra mis deformaciones cuando caigo y eso me permite
depender más del Espíritu Santo y menos de mi capacidad y voluntad
propia. He experimentado un crecimiento sostenido en mi vida, en todas las áreas,
Gloria a Dios!!!
Aprendí
sobre la culpa, sabía que me culpaba demasiado y que eso me hacia sentir muy
mal, pero desconocía la forma de liberarme del sentimiento de culpabilidad.
Después del seminario aprendí a escuchar la voz del Espíritu Santo diciéndome
como levantarme y aprender de mis caídas.
Carlos
Luna
Me
enseñaron en otros seminarios que debía perdonar y lo hacía con todo mi corazón,
pero cuando me encontraba de
frente, ante le hombre que me abusó sexualmente, sentía que ese perdón no
existía y que nunca lo lograría, eso me hacía pensar que Dios tampoco me
perdonaba. Pero cuando aprendí sobre la debilidad del resentimiento y descubrí
que aunque había perdonado el dolor de la herida seguía allí, y que era un
proceso para dejar de sentirlo, entendí que el dolor y el perdón eran dos
cosas diferentes. Así llegué a perdonarle desde adentro y soy libre.
Sandra Pérez
No
sabía que cuando sentía el rechazo de Dios en realidad lo que sentía era la
confusión que hace mi corazón engañoso y el rechazo de mi padre. Yo sentía
que cuando me equivocaba Dios actuaría como mi papá, dándome la espalda y
haciéndome sentir mal, esta verdad me ha hecho libre, mejorando mi relación
con Dios.
Ronny
Solís
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